10-15 años

Super Abogado

Cierra los ojos, toma aire expulsándolo lentamente. Ante él, un reto, una puerta que se abre; duro juez, complicado caso. Se sienta, repasa sus notas, cierra los ojos de nuevo y sonríe. Está listo.
Ser miembro de “la liga de la justicia” es duro, sobre todo si no eres Batman o Superman . Defender a personas puede resultar una hazaña heroica. A veces se defiende lo indefendible, otras, manda el corazón, la cabeza siempre es quien ordena.
Es ella, la cabeza, donde están sus superpoderes, estudiados con tesón. Allí, está toda la información: documentos, leyes, decretos… Estos, junto con el arma de la locuacidad y el silencio, son incuestionables.
Como buen superhéroe, tiene seguidores y detractores. Aquellos a quien defiende suelen ser sus mayores admiradores.
Su capa se torna negra tras la puerta de la sala. Así, se convierte en valiente defensor de clientes, con un arma invencible: la ley.

Enviado por: José Ignacio Cernada

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